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CUATRO VECES GANADOR DEL EAST AFRICAN SAFARI 1963-1966-1967-1968 & TRES VECES ELEGIDO EL AUTO MÁS FUERTE DEL MUNDO 1966-1967-1968
PEUGEOT 404
HISTORIA DE PEUGEOT EN LA ARGENTINA
Texto basado en un artículo de ©Autos de Época, Número especial 2003

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Planta de montaje de SAFRAR - 1968
 

La presencia de Peugeot en la Argentina es tan antigua como en Francia, ya que antes de ser conocida por sus autos lo fue por las herramientas y utensilios hogareños de altísima calidad que, bajo dicha marca, llegaron al país a partir de la segunda mitad del siglo XIX. El primer representante de la marca Peugeot en la Argentina fue la casa Recht y Lehmann, que poseía una oficina principal en la calle Maipú 72, de la Capital Federal, y una sucursal en Rosario, en Urquiza 1100. En 1889, Recht y Lehmann importaron el primer vehículo motor de la marca, un triciclo Peugeot impulsado por un motor De Dion, seguido al año siguiente por una segunda unidad, esta vez con motor de la propia Peugeot.
En 1904 arribaron al país, importadas por Recht y Lehmann, cuatro de las 149 unidades del Peugeot Modelo 57 producidas ese año. se trataba de una “voiturette” para dos personas cuyo motor de 652 centímetros cúbicos y 5 CV le permitía alcanzar la nada despreciable velocidad de 40 kilómetros por hora. A partir de este momento, se desarrolló una importación regular de los coches de la marca, que se interrumpió con motivo del estallido de la Primera Guerra Mundial. La importación se reinició en 1923, momento en que la casa Recht y Lehmann cambió su denominación a Lehmann y Cía.
La buena recepción del público hizo que la firma francesa decidiera armar en el país una representación oficial de la marca, la que terminó por fijar oficinas y salón de ventas en la calle Tucumán Nº 1801, en la Capital Federal. Para tomar dimensión de la importancia del hecho baste mencionar que a su inauguración asistieron el embajador francés en la Argentina y el embajador argentino en París. La firma se instaló con la denominación Sociedad Importadora Automobiles Peugeot Argentina (S.I.A.P.A.) y para promocionar la marca pronto se involucró en la actividad deportiva. El debut fue con un equipo de tres Peugeot 201 en la carrera Standard “Buenos Aires-Bahía Blanca-Buenos Aires”, organizada por el Automóvil Club Argentino. Uno de estos autos, conducido por Eugenio y Pablo Lavergne, obtuvo el segundo lugar.
La segunda Guerra Mundial impuso un nuevo período de ausencia de la marca en la Argentina. Pero finalizado el conflicto la compañía francesa volvió a regularizar sus exportaciones. Así llegaron los 202 a partir de 1946, y los 203 a partir de 1950. Promediando la década, había alcanzado una excelente posición como importador de la marca la firma local Millet y Cía., con oficinas en la Avenida Santa Fe Nº 2535 y sucursales en las más importantes ciudades del interior. En 1956, Millet y Cía. formalizó un acuerdo con una nueva sociedad bautizada D.A.P.S.A., de capitales argentinos, que pasó a ocuparse de la importación, mientras que Millet quedaba como único representante en la Capital. Y ese mismo año, en abril, arribaron al puerto de Buenos Aires los primeros Peugeot 403.
Peugeot, como tantas otras automotrices internacionales, había puesto sus ojos en la Argentina debido al desarrollo que había alcanzado el país unos años después de la Segunda Guerra, y la demostración de ello era el éxito alcanzado por las ventas del 403. Así que, en 1958, la casa francesa otorgó a la empresa de capitales nacionales I.A.F.A. una licencia para armar ese modelo en el país. El 17 de noviembre de 1960, el primer automóvil Peugeot armado localmente, fue presentado por I.A.F.A. en el I Salón del Automóvil Nacional. Paralelamente, y siguiendo una secuencia lógica basada en el aumento de las ventas, se iniciaron los proyectos para la instalación de una planta de fabricación. En octubre de 1961, los directivos de I.A.F.A. invitaron a un grupo de periodistas a visitar las obras de construcción de la planta que, con una inversión prevista de diez millones de dólares, se estaban realizando en la localidad de Berazategui. Mientras tanto, los 403 continuaron arribando al país importados por D.A.P.S.A. Cuando finalmente la planta estuvo lista para iniciar la producción de los 403, ya había aparecido en Francia su sucesor, el Peugeot 404, así que, a partir de 1962, ambos modelos debieron compartir la línea de montaje local. Llamativamente, en su primer año juntos, se fabricaron sólo 2.071 ejemplares del 404, contra 6.734 del Peugeot 403.
El 404, un auto de soberbias líneas y prestaciones asombrosas para la época, contaba con un motor de 1618 centímetros cúbicos y 72 CV. Fue presentado por el piloto Oscar Cabalén, que recorrió el país a bordo de uno de los primeros 404 argentinos (ver abajo). En 1963 apareció la versión rural.
En 1964, la sociedad nacional I.A.F.A. entró en una severa crisis económica que obligó a la casa francesa a tomar el control de la operación argentina a través de la sociedad S.A.F.R.A.R. (Sociedad Franco Argentina de Automotores), constituida el 30 de diciembre de 1964. Ésta estaba integrada por la Societe Anonyme des Automobiles Peugeot y por la Societe Anonyme Andre Citroën, y estaba presidida por Georges Malleret. I.A.F.A, sin embargo, continuaba siendo la propietaria de la planta de Berazategui, que era ahora alquilada por S.A.F.R.A.R..
Bajo la nueva dirección, el 404 recibió modificaciones en su motor XC-5 de 1965, al que se le cambió la tapa de cilindros, para permitir el uso de bujías de rosca larga (19 mm), se le modificaron los pistones y se le incremento la compresión de 7,4 a 7,6 a 1. También se modificó el árbol de levas para “asegurar un juego constante de los balancines de escape en función de la temperatura del motor”. Asimismo, se le cambió el radiador por otro de mayor capacidad, se le colocó una bomba de aceite de mayor caudal y se reforzaron las varillas de las válvulas de admisión y escape. Pero quizás el cambio más importante fue la instalación de un cigüeñal de cinco bancadas en reemplazo del anterior de tres. Además, la decisión de dar por terminada la producción del 403, permitió que todos los esfuerzos se concentraran en el 404.
A partir de 1966, la sociedad S.A.F.R.A.R. se consolidó bajo la presidencia de Paul Perrin. Contaba con una planta de 70.000 metros cuadrados cubiertos que empleaba a 1.100 personas (entre ellos 34 ingenieros franceses), al tiempo que se anunciaba una nueva inversión estimada en 20 millones de dólares. La marca ofrecía en el mercado local dos versiones del Peugeot 404: Lujo y Super Lujo, con una diferencia entre ambos de 120.000 pesos. En 1967, ambos modelos incorporaron el freno a disco en el eje delantero, lo que implicaba toda una novedad. El 404 continuó siendo el único vehículo de la marca hasta 1970, cuando fue presentado el Peugeot 504. Ese mismo año, el 404 amplió su gama de versiones con el De Lujo y con el Grand Prix.
El 504 y el 404 compartieron la producción hasta el cese de la de este último, en 1979. Al año siguiente, S.A.F.R.A.R se fusionó con Fiat en una nueva sociedad denominada SEVEL Peugeot retornaría como marca independiente en 2000.

CABALÉN PRESENTA EL PEUGEOT 404 EN TODO EL PAÍS
Conduciendo un Peugeot 404 producido por IAFA en el país, el corredor Oscar Cabalén, que en 1962 encabezaba el ranking nacional en la categoría de Turismo de Carretera, realizó un viaje de 19.000 kilómetros, por los más diversos caminos de la república, para promocionar el nuevo coche. Cabalén atravesó durante esta gira las ciudades de Buenos Aires, San Luís, Mendoza, San Juan, Presidencia Roque Sáenz Peña, Resistencia, Corrientes, Gualeguaychú, Zárate, Córdoba, Santa Fe, Rosario, Azul, Olavarría, Tandil, Balcarce, Mar del Plata, Tres Arroyos, Bahía Blanca, General Roca, Cincos Saltos, Neuquén, Zapala, Bariloche, San Martín de los Ándes, Malargüe, San Rafael y Río Cuarto.
El coche fue asentado, luego de salir de fábrica, durante 750 kilómetros, único preparativo previo al raid. El tramo entre Bariloche y Córdoba se realizó en 24 horas, a pesar de que gran parte de los caminos eran de piedra y con temperaturas de 2 o 3 grados. En la Puna de Atacama, a 3.900 metros de altura, el coche marchó a una velocidad de 100 km/h, sin sufrir ningún problema.